A todas las mujeres en lucha, viva el fin del patriarcado.
Como todos los años, somos reducidas a un solo día que transforma la lucha en una celebración de la aceptación del patriarcado.
Se dirá: «¿Qué estás diciendo? Es un día de lucha contra el patriarcado».
Pero muchas creen luchar cuando, en realidad, esta jornada sirve sobre todo para celebrar su aceptación en una sociedad donde el género mujer es reducido a una mercancía destinada a satisfacer al género hombre.
Se reparten flores, promociones y discursos bien educados. Las empresas hacen publicidades «feministas» para vender sus productos. Mientras tanto, el patriarcado continúa exactamente como antes. El género mujer sigue marginado, las violencias continúan y los roles sociales siguen siendo impuestos.
Un día simbólico para tranquilizar las conciencias, mientras que, los otros 364 días, la dominación patriarcal sigue siendo la norma. La sociedad incluso transforma la crítica en producto: el feminismo se convierte en marketing, en imagen, en eslogan.
El problema de este día también es que hace olvidar que el feminismo, sin lucha de clases y sin la perspectiva de derribar el capitalismo y el Estado, se convierte en un antifeminismo al negarse a atacar las bases materiales del patriarcado.
Un feminismo que se pierde en una marcha identitaria posmodernista y que glorifica al Estado no hace más que desviar la lucha de su verdadero objetivo, cayendo en el narcisismo político y reproduciendo las estructuras de dominación.
El sistema también transforma una lucha permanente en un ritual inofensivo: un día para hablar y luego el silencio; un día para denunciar superficialmente y después el regreso al caos social.
La liberación no vendrá de celebraciones institucionales. Vendrá cuando las normas de género sean abolidas por una revolución social que abolirá el Estado y el capital, poniendo fin a la reproducción social masculinista y abriendo el camino al amor libre y al fin del matrimonio como institución.
Conmemoro a las mujeres anarquistas que lucharon toda su vida contra el patriarcado, el Estado y el capitalismo. Hoy, estas compañeras sin duda harían el mismo diagnóstico que en este texto: Emma Goldman, Voltairine de Cleyre, Lucía Sánchez Saornil, Lola Iturbe y Sara Berenguer.
¡Viva Mujeres Libres!
¡Viva la revolución social!
Source: MujeresLibres
