De dejar de mirar hacia otro lado, de sobrevivir en silencio mientras nos arrebatan lo único que nos pertenece: nuestra vida. No mañana. No cuando sea más fácil. Ahora.
Hemos normalizado la violencia, la precariedad, el miedo y el cansancio. Llevamos demasiado tiempo cediendo, aguantando y adaptándonos a condiciones y situaciones que eran impensables.
Y mientras tanto, también nos acostumbran a ver la guerra desde lejos, como si no fuera con nosotros.
A aceptar los bombardeos, las masacres, los genocidios, como si fueran parte inevitable del mundo.
Como si unas vidas valieran menos que otras.
Seguimos esperando y creyendo que quienes se enriquecen a costa de nuestro trabajo y escondiéndose tras un discurso vacío vendrán a rescatarnos. Que el esfuerzo que hacemos día a día tendrá su recompensa. Que todo llega. Pero eso nunca será así.
Y encima nos dicen que sonriamos, que hay que ser positivos.
Se nos llena la boca de decir que somos mayoría, pero seguimos sin reconocernos.
Pues bien, es hora de hacerlo. Mirémonos y reconozcámonos como lo que somos: esa fuerza colectiva que sostiene el mundo. La clase trabajadora.
Hagamos que la injusticia vuelva a dar vergüenza, que la explotación deje de ser rutina.
Hagamos ruido, ruido que incomode de verdad. Ataquémosles donde más les duele: sus privilegios.
No se trata solo de resistir y seguir agachando la cabeza.
La lucha está en la calle.
Todo fue, es y será organización, solidaridad y lucha.
CNT-AIT 🔴⚫️


Source: CNT-AIT Espagnol

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