Somos el corazón del cambio.

Somos la desaparición de las fronteras.

Somos la solución a nuestros problemas.

Somos la humanidad libertaria contra la inhumanidad.

No somos ni el bien ni el mal.

Somos la construcción de un mundo de injusticia.

Somos los destructores del poder.

Somos la mayor expresión del cambio.

Somos aquellos por quienes la historia aniquilará el caos,

la anomia de un sistema de dominación.

Somos la negación de la autoridad.

Somos la solución en sí misma.

Somos el motor de la revolución.

Todos estamos desesperados, cansados de un mundo que nos mutila.

Estamos cansados de las guerras de los Estados.

Estamos en ruptura con este sistema que actúa como una organización estructurada.

Somos lo que la burguesía teme: la revolución social.

Esta revolución social somos nosotros.


Un cambio de filosofía hacia un mundo donde la igualdad signifique el fin de las jerarquías,

donde la libertad signifique la de cada individuo,

donde cada persona pueda finalmente pensar por sí misma.


Somos el rechazo de la mercantilización de la vida.

Somos la realización de un mundo donde la utopía se vuelve realidad.

Somos, y siempre lo hemos sido, la revolución social.

Ya es hora de mostrar nuestra revolución social desde ahora.


Abolamos el Estado, el capitalismo, el dinero, el ejército, la religión:

la libertad será finalmente nuestra vida cotidiana.


Viva la revolución social.


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