La intervención histórica de las potencias globales sobre los territorios del sur nos demuestra que todo gobierno, régimen o persona es completamente prescindible, sobre todos si este no es funcional a los intereses del capital. Aplaudir la intervención por parte de aquellos que mueven los hilos de la política burguesa no constituye ninguna garantía de permanencia.
Debemos dejar algo en claro, estamos en contra del régimen de Maduro al igual que lo estamos de cualquier gobierno sin importar la ideología que diga profesar. Todo gobierno, todo Estado, es el resultado de la imposición violenta del poder sobre un territorio históricamente ocupado. Por ello, únicamente creemos y creeremos siempre en el pueblo organizándose a sí mismo en busca de sus propios intereses.
Pero no todo está perdido, ni en Venezuela ni en Palestina ni en Colombia ni en ninguna parte del mundo. Mientras no todas/os agachemos la cabeza y besemos las botas del “Líder”, mientras haya oposición, resistencia y lucha, habrá futuro. El imperio, el Estado y el Capital caen y dan sus últimas demostraciones de poder para intentar mantenerse de pie ante la fuerza del grito que en toda América Latina, como se demostró en 2019 y 2021, escuchamos y vale la pena recordar hoy más que nunca: “Hasta que la dignidad se haga costumbre”. Porque Maduro cayó, pero también caerá Trump cuando el pueblo se alce.
Como ULET, alentamos a recibir con los brazos abiertos a todas las personas que escapen al conflicto en un sentir antimilitarista, pues ningún llamado a la guerra podrá detener la hermandad que trasciende cualquier frontera.
Al quemarse, todas las banderas son negras.
Unión Libertaria Estudiantil y del Trabajo
Federación Regional de Cundinamarca
