La alianza de la FA con la CNT-F, que forma parte de la CIT, es una traición política. No un error, no un malentendido: una elección clara, deliberada y completamente ajena al anarquismo. La CIT es todo lo que combatimos: una internacional burocrática, una máquina para reproducir el poder, la jerarquía y la representación falsa. Nada libertario hay en eso. Es una federación que funciona como un pequeño Estado sindical, con su línea, sus jefes, sus cargos, sus mecanismos de control. Y la CNT-F, al poner su nombre, se comprometió con eso. Ya no rompe, administra. Ya no lucha directamente, negocia. Busca respeto, posición, credibilidad institucional. Dejemos de fingir: esto ya no es anarquista. Y ver a la FA validar eso es alucinante. No puedes decir que apoyas la autonomía, el anti-autoritarismo y la horizontalidad, y al mismo tiempo acercarte a una estructura que piensa y funciona como un aparato vertical.
Aliarse con la CNT-F/CIT es decir que la gestión, la representación y la burocracia son compatibles con el anarquismo. Es falso. Es una traición suave, educada, pero traición al fin y al cabo. Y hay que decirlo: la parte de la FA que respalda esta alianza ya no es anarquista en la práctica. Conserva la palabra, pero ha perdido el sentido. Cambió el radicalismo por respeto. Cambió la acción directa por sindicalismo de pasillo. Cambió la coherencia por compromiso.
Este acercamiento lo confunde todo: diluye las ideas, mezcla el anarquismo con el sindicalismo reformista y da un barniz libertario a prácticas que no tienen nada de libertarias. No se combate el poder aliándose con un aparato que lo reproduce. No se defiende la autonomía validando estructuras que organizan la delegación. No se construye la libertad sobre una internacional que funciona como un mini-gobierno.
Cuando la FA acepta esto, abandona la base del anarquismo: la intransigencia frente a los autoritarios, ya sea con traje, uniforme o bajo banderas rojo y negro. La verdad es simple, camarada: quienes en la FA se alinean con la CNT-F/CIT han abandonado el anarquismo. No en teoría, sino en la práctica. Se han moldeado a la forma del sindicalismo gestor, el reformismo disfrazado, y tratan de venderte eso como una elección estratégica. Pero no es más que una renuncia. Y una renuncia debe ser dicha, señalada y combatida. Fin de la historia.

